Diocleciano · año 301
El Edicto sobre Precios Máximos
La receta, en una línea: si los precios suben, que se prohíba que suban.
El Imperio romano había depreciado su moneda una y otra vez durante el siglo III. La respuesta del emperador no fue frenar la emisión, sino fijar topes a más de mil productos, salarios y fletes — castigados con severidad, incluso con la muerte.
Ironía: el gobierno había deteriorado la moneda y después castigó a los comerciantes porque los precios habían subido.

